Educar en el respeto, supone un gran reto hoy: NO NORMALIZAR LO QUE NO ES NORMAL.

Estas semanas he estado facilitando, junto a una compañera, unos Talleres en varios Institutos de la Comunidad de Madrid, con el título: «El respeto, el otro diferente», a chicos y chicas de 1º y 2º de la ESO. Ha sido una experiencia tan gratificante como clarificadora.

Los adolescentes (no voy a generalizar, pero es bastante recurrente), normalizan actitudes y comportamientos que no lo son. No lo son desde un punto de vista humano, sin entrar en valores, ética o moral.

Os comparto un ejemplo que me parece demoledor: Muchos de ellos se llaman entre sí por apodos, esto es algo que siempre ha existido, pero hoy tienen un matiz referente a las nacionalidades, el color de la piel u origen. Varios ejemplos que han salido estos días en los talleres: «Panchita», «negro», «moro», «ucraniano» es su forma de referirse unos a otros.

La pregunta a estos chicos y chicas era: ¿Cómo os sentís cuando se dirigen a vosotros de esta forma?, la mayoría respondían que no les molestaba si venía de un amigo, se consiente, se normaliza.

Otros, valientes, por otro lado, comentaban que bueno, lo aceptaban, pero en el fondo lo les gustaba o preferían que nos le llamasen de esta forma. Al estar en una edad tan vulnerable, el deseo de pertenencia al grupo les impide expresar esta necesidad, por miedo a la burla, o ser rechazados.

¿Están los jóvenes normalizando formas de hablar, comportamientos, actitudes que no son normales?

Es un hecho la normalización de la hipersexualización de chicos y chicas aún en la infancia, de la violencia como algo asumido y aceptado por ellos como lo normal. ¿Qué está ocurriendo en estas nuevas generaciones?

Es una realidad para que adultos y personas que de una u otra forma trabajamos con adolescentes y jóvenes, hagamos una profunda reflexión: ¿qué educación, que valores, qué referentes estamos dando?, ¿qué ejemplo?, ¿cómo va a afectar el día de mañana en ellos esta normalización de lo que no es normal?

Para cultivar un ambiente de respeto hacia el diferente, es importante educarse sobre las diversas culturas, antecedentes y perspectivas, y promover la empatía y la comprensión.

El diálogo abierto y respetuoso también es esencial para abordar cualquier malentendido o prejuicio que pueda surgir. En última instancia, el respeto hacia la diversidad es un componente esencial de la construcción de comunidades y sociedades justas, inclusivas y equitativas.

El respeto en los adolescentes es un aspecto crucial para su desarrollo personal y para la construcción de relaciones saludables con los demás.

Aquí algunas consideraciones importantes sobre el respeto en adolescentes:

  1. Autorrespeto:
    • Los adolescentes deben aprender a respetarse a sí mismos, lo que implica aceptarse con sus virtudes y defectos.
    • Desarrollar una autoimagen positiva y una autoestima saludable contribuye al respeto propio.
  2. Respeto hacia los demás:
    • Fomentar la empatía ayuda a los adolescentes a comprender las experiencias y perspectivas de los demás.
    • Enseñar la importancia de tratar a los demás con cortesía y consideración, independientemente de las diferencias.
  3. Comunicación efectiva:
    • Enseñar habilidades de comunicación ayuda a los adolescentes a expresar sus opiniones y sentimientos de manera respetuosa.
    • Aprender a escuchar activamente es crucial para comprender las necesidades y preocupaciones de los demás.
  4. Tolerancia y diversidad:
    • Inculcar el respeto hacia la diversidad, ya sea cultural, étnica, religiosa u otra, promueve una sociedad más inclusiva.
    • Enseñar a los adolescentes a ser tolerantes y a apreciar las diferencias, fortalece sus habilidades sociales.
  5. Resolución de conflictos:
    • Enseñar estrategias saludables para resolver conflictos sin recurrir a la violencia o la agresión.
    • Fomentar la comunicación abierta y la búsqueda de soluciones mutuas en lugar de imponer la propia voluntad.
  6. Modelo a seguir:
    • Los adultos deben servir como modelos a seguir, demostrando respeto en sus propias interacciones y mostrando comportamientos respetuosos hacia los demás.
  7. Educación en valores:
    • Incorporar la educación en valores en el hogar y en la escuela, destacando la importancia del respeto como un principio fundamental.
  8. Límites y normas:
    • Establecer límites claros y normas que fomenten el respeto mutuo en el hogar y en la sociedad.
    • Explicar las consecuencias de no respetar los límites contribuye a la comprensión de las responsabilidades individuales.
  9. Prevención del acoso:
    • Sensibilizar a los adolescentes sobre el acoso y la intimidación, promoviendo un entorno en el que todos se sientan seguros y respetados.
  10. Reconocimiento de logros:
  • Celebrar los logros y esfuerzos de los adolescentes refuerza su autoestima y demuestra que su valía es reconocida y respetada.

Cultivar el respeto en los adolescentes requiere un enfoque integral que involucre a la familia, la escuela y la sociedad en general. Además, es importante reconocer que el respeto es un proceso continuo que se desarrolla a lo largo del tiempo con práctica y experiencia.

El respeto como les trasladábamos en los talleres es una ELECCIÓN PERSONAL, yo decido desde mi libertad y desde mi valentía y apertura de posibilidades, respetar al diferente, aunque en ocasiones no le entienda, aunque no piense como yo, únicamente respeto, sin más.

Trasladarles además el enriquecimiento que puede suponer estar abierto a lo diferente, las posibilidades de aprender unos de otros y construir algo mejor y mayor juntos.

Una tarea por trabajar cada día, en familia, en el centro educativo, en las actividades de ocio, para construir una sociedad más amable, más rica y más tolerante.

¿Cómo educas y acompañas a los adolescentes y jóvenes que tienes cerca?

Si resuena contigo, si te parece que puede ser útil en tu entorno el facilitar el Taller del respeto, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Entre todos construimos un mundo mejor.

Un abrazo amoroso 🙂

Arantxa