Hace unas semanas, al salir de impartir un taller en un instituto de Madrid, me crucé con una madre y su hijo de 16 años en el pasillo. Ella venía con esa mezcla de prisa y preocupación: “Arantxa, necesitamos decidir ya: ¿Ciencias o Letras? ¿Bachillerato o FP? Porque lo importante es que tenga salida”.
Él, mientras tanto, miraba al suelo y soltó un “me da igual” que sonó más a «me siento acorralado que a desinterés».
En ese momento les propuse reflexionar más tranquilamente y cambiar la pregunta. No “¿qué itinerario elijo?”, sino: “¿quién estoy siendo yo ahora… y qué necesito descubrir para construir mi camino?”.
Elegir “con salida” ya no es suficiente (y la IA lo está acelerando)
Durante años, muchas familias han decidido con tres brújulas principales:
- lo que “tiene salidas”,
- seguir la estela familiar,
- Evitar profesiones “que no dan para vivir”.
El problema es que el mercado laboral es cada vez menos predecible. Informes recientes señalan cambios profundos en habilidades y ocupaciones: el World Economic Forum estima que una parte significativa de las habilidades clave cambiará de aquí a 2030 y destaca la importancia de capacidades como pensamiento creativo, resiliencia, flexibilidad y aprendizaje continuo.
Y es una realidad que, con el empuje de la IA generativa, una parte relevante de las horas de trabajo podría automatizarse de aquí a 2030, cambiando sustancialmente las necesidades en el mercado de trabajo.
En este contexto, orientar a un/a adolescente solo por “lo que da dinero” es como elegir una ruta mirando un mapa que cambia cada mes. Lo que sí permanece como brújula interna —y eso es oro— son valores, intereses, talentos y habilidades humanas.
Elegir es escuchar el ecosistema
Desde el coaching abrimos la mirada al sistema completo: adolescente–familia–escuela–cultura–economía–tecnología. Y también miramos algo clave: la mochila del adulto (miedos, expectativas, lealtades familiares, prejuicios sobre profesiones). Esa mochila, sin querer, contamina la conversación con frases tipo:
- “Con eso te vas a morir de hambre”
- “En nuestra familia siempre hemos sido…”
- “Eso es para gente brillante, tú mejor algo seguro”
La psicología humanista nos da una base muy potente: la persona crece cuando se siente vista, escuchada y aceptada. Carl Rogers describió condiciones como la empatía, la congruencia y la aceptación incondicional como facilitadoras del cambio y el desarrollo.
Traducido a casa o al aula: si el/la adolescente siente juicio sobre él y sus decisiones, se defiende; si siente seguridad, se atreve a explorar nuevas posibilidades.
¿Entonces, cómo acompañar para que elijan alineados con sus talentos y valores?
Te dejo un mapa práctico (para familias y educadores) que aplico en esencia en mis procesos de coaching enfocados a definir itinerario de estudios, futuro.
1) Cambia el foco: de “profesiones” a “patrones”
En lugar de “¿qué quieres ser?”, prueba con:
- “¿Qué temas te encienden la curiosidad?”
- “¿Qué problemas del mundo te gustaría ayudar a resolver?”
- “¿Cuándo sientes que se te pasa el tiempo volando?”
2) Separa “mi miedo” de “su camino”
Hazte esta pregunta antes de opinar:
“¿Esto que digo es información… o es mi miedo hablando?”
Si es miedo, regula tu emoción primero (respira, pausa, consulta, acompáñate). Desde ahí tu presencia será más limpia, con presencia y escucha activa.
3) Aterriza valores (no solo gustos)
Valores no son “me gusta dibujar”. Los valores son “creatividad”, “contribución”, “libertad”, “seguridad”, “aprendizaje”, “impacto social”…
Una dinámica sencilla para ayudar: elige 10 valores, reduce a 5, reduce a 3. Y luego pregúntale:
- “¿Cómo se vería esto en tu día a día?”
- “¿Qué itinerarios podrían honrar estos valores?”
4) Entrena habilidades humanas (las que la IA no reemplaza tan fácil)
La tecnología avanza, pero hay capacidades profundamente humanas que ganan valor: comunicación, empatía, pensamiento crítico, colaboración, ética, autoliderazgo. Con este panorama, cobra aún mayor relevancia cultivar las habilidades socioemocionales y su relación con resultados educativos y laborales que generen mayor bienestar y sentido para la persona.
5) Haz “prototipos” en vez de decisiones definitivas
En vez de decidir desde la cabeza, decidimos desde la experiencia:
- Entrevistas a profesionales (30 min); a través de LinkedIn puedes conectar con ellos.
- Un día de “sombra” (acompañar a alguien en su trabajo) les ayuda a ver la realidad de dicho trabajo.
- Voluntariado o proyectos cortos para vivenciar cómo se sienten encarnando este rol.
- Microprácticas, si es posible, para vivir en primera persona la realidad.
Eso reduce el “todo o nada” y aumenta la claridad a la hora de tomar una decisión.
6) Fortalezas: Nómbralas para que puedan usarlas
Trabajar las fortalezas ayuda a construir su identidad y tener en cuenta su bienestar emocional.
Pregunta clave: “¿Qué se te da bien y te hace bien?” (ojo: no solo rendimiento, sino también energía y sentido).
Una frase que cambia la conversación
En vez de: “Elige algo con salidas.”
Prueba: “Vamos a encontrar un camino que tenga sentido para ti hoy y te prepare para adaptarte mañana.”
Porque ese es el verdadero objetivo en la era de la IA: no adivinar el futuro, sino formar una identidad flexible, conectada a valores y entrenada en habilidades humanas.
Y como apunte final, que me parece clave para quitar peso y ansiedad a los jóvenes, tener presente y creer de verdad que SIEMPRE SE PUEDE RECONDUCIR. Es decir, una decisión no es para siempre; uno puede darse cuenta de que lo elegido no es lo que esperaba, no sentirse pleno, etc. En ese momento se puede cambiar, reconducir, elegir de nuevo… Esta mirada más abierta quita presión a los adolescentes y les permite trabajar la flexibilidad y darse permiso para ser quienes son.
Y para cerrar
Si quieres, puedo acompañaros (familias, adolescentes o centros educativos) para aclarar valores, intereses y talentos y convertir la decisión sobre el itinerario de estudios en una oportunidad de crecimiento y autoconfianza.
En diferentes IES de la Comunidad de Madrid, imparto desde hace años talleres en este sentido, trabajando en valores, talentos y propósito para ayudar a los adolescentes a descubrirse y conectar sus valores y talentos con lo que quieren estudiar.
Puedes escribirme por email o llámame (tienes mis datos en la web) y vemos juntas/os qué necesita tu caso: sesiones individuales, talleres para familias o dinámicas para el aula en orientación académica.


