«Mamá, yo soy Therian»: ¿moda de TikTok… o búsqueda de identidad?

identidad

En TikTok abundan los vídeos virales en torno a esta «moda» (seguramente tú también has visto alguno); ayer me saltó uno de ellos en el que había un grupo de adolescentes grabándose en el parque:

Dos llevaban cola, uno una máscara de lobo y otra chica se movía “a cuatro patas” con una mezcla de juego y solemnidad. Un adulto a su lado soltaba un comentario sarcástico: “En mis tiempos…» La chica se tensó, bajó la mirada y, sin dejar de sostener la máscara, dijo bajito: “Es que así me siento yo. Aquí encajo.”


Más allá de si me parecía raro o no, lo que me pareció que estaba pidiendo «a gritos» era pertenencia, validación e identidad.

¿Qué son los therians (y qué NO son)?

Según la explicación que se ha viralizado en medios y redes, los therians son personas que se identifican psicológica o espiritualmente con un animal (sin creer que su cuerpo se transforme físicamente).

Esta identidad ya existía en foros y comunidades online desde los años 90, pero hoy ha explotado por el efecto altavoz de TikTok/Instagram/YouTube.

Y no es la primera subcultura digital que se hace viral ni será la última. Algunos ejemplos serían:

  • Furries: Suele ser más expresión creativa, rol, estética y comunidad (fursona, arte, cosplay), y no necesariamente “soy un animal”.
  • Otherkin/alterhuman: paraguas más amplio de identidades “no totalmente humanas” (incluye therian en algunos relatos).

¿Moda o falta de identidad? La pregunta que sí ayuda

En vez de quedarnos en “¿es verdad o es una tontería?”, a mí me sirve más preguntar:

¿Qué necesidad está intentando cuidar este adolescente al identificarse así?

Porque la adolescencia es el laboratorio natural de identidad: pruebo, exploro, pertenezco, me diferencio, me reinvento. Daniel J. Siegel lo describe con su idea de la “ESSENCE” adolescente: búsqueda de novedad, intensidad emocional, conexión social y exploración creativa (con sus riesgos y sus oportunidades).

Y si lo miramos desde la psicología humanista (Carl Rogers), la clave no es “etiquetar”, sino entender el autoconcepto:

  • Cuando un/a adolescente siente que solo será querido/a si encaja, puede alejarse de lo que siente de verdad para sobrevivir socialmente.
  • Si hay mucha distancia entre lo que experimento y lo que “debería” ser, aparece la falta de coherencia (malestar, confusión, desconexión interna).

En ese marco, “el ser otro” (animal/avatares/identidades online) puede funcionar como:

  • Refugio cuando la realidad duele (ansiedad social, bullying, autoimagen, presión académica).
  • Lenguaje simbólico para expresar algo difícil de nombrar (“me siento más seguro como lobo”, “como gato no me exigen hablar”).
  • Puerta de pertenencia: “aquí me entienden” (aunque sea una comunidad irreal y no de amigos).

“Tendencias parecidas” en la historia de internet: el patrón se repite

No es la primera vez que internet ofrece identidades alternativas para explorar quién soy:

  • Comunidades otherkin y therian con raíces en listas de correo y foros desde los 90.
  • Cultura furry que creció con fuerza con la expansión de internet y espacios de rol/foros (y hoy sigue siendo un lugar de creatividad y pertenencia).
  • Construcción de identidad a través de avatares en mundos virtuales (de Second Life a plataformas actuales), donde el “yo digital” permite explorar rasgos propios con más seguridad.

El nombre cambia; el fondo es muy parecido: exploro identidad + busco comunidad + ensayo un yo posible diferente al que soy (quien soy no me agrada).

Entonces… ¿Cuándo, como padres y educadores, nos debería preocupar?

Más que por la etiqueta en sí, nuestra responsabilidad es profundizar más allá, más profundo y preguntarnos ¿para qué adopta esta «identidad»? ¿Qué busca más allá de la moda? ¿Qué necesidad insatisfecha está queriendo cubrir?

Señales de exploración, como moda, como forma de expresión:

  • Puede hablar del tema sin agresividad.
  • Mantiene amistades y rutinas.
  • No se aísla totalmente del mundo offline.
  • Lo vive como expresión/identidad sin dañarse ni dañar a otros.

Señales para pedir ayuda (sin dramatizar, pero con seriedad):

  • Aislamiento fuerte, abandono escolar, autolesiones, ansiedad intensa.
  • Bullying o humillación sostenida.
  • Uso de la identidad como única vía de regulación (“si no soy esto, no existo”).
  • Rigidez extrema (“si no me llamas así, te odio / me muero”), que suele indicar dolor y daño profundo

Y ojo con el “pánico moral”: incluso desde voces expertas se insiste en que no es automáticamente un trastorno, y que conviene abordarlo con comprensión y sin burla.

Cómo acompañar la necesidad real: identidad, pertenencia y aceptación

Aquí entra el acompañamiento responsable y consciente como adultos: yo (adulto) me autorregulo emocionalmente + miro el contexto y trato de comprenderlo + cuido el vínculo con el chico o chica sobre todo lo demás.

1) Empieza por estar presente en la conversación (antes que por juzgarle)

En vez de: “Eso es una moda ridícula.”
Prueba: Quiero entender qué significa para ti.”

La curiosidad baja las defensas. Y cuando bajan la defensas, aparece la verdad, lo que de verdad le importa, le ocurre y es más probable que quiera compartir.

2) Pregunta por la función de adoptar esa identidad (no por la etiqueta sin más)

  • “¿Qué te aporta ser therian?”
  • “¿Cuándo te sientes más tú?”
  • “¿Qué sientes que la gente ve de ti cuando estás así?”

3) Valida su emoción sin “comprar” todo el relato

Validar no es dar la razón. Es reconocer experiencia:

  • “Tiene sentido que busques un lugar donde encajar.”
  • “Entiendo que te haga sentir más seguro/a.”

Aceptación incondicional de la persona, aunque luego pongamos límites a las conductas que nos parezcan apropiadas.

4) Cuida sus hábitos y sus grupos de pertenencia offline

La identidad se construye también con hábitos básicos:

  • Sueño, movimiento, naturaleza, tribu sana, actividades con sentido.
    Si todo ocurre solo en pantalla, el “yo” se vuelve frágil y dependiente del algoritmo.

5) Pon límites (si hace falta)

Si hay conductas de riesgo o conflictos en el centro educativo o en casa, el marco puede ser:

  • “Te respeto. Y también necesito asegurar tu seguridad, tu bienestar y tu integridad como persona.

Para tener en cuenta

“Detrás de una identidad llamativa suele haber una necesidad legítima de ser vistos, de ser validados, de ser queridos, de aceptación y de adaptación”


La pregunta no es “¿cómo le quito esto?”, sino:
“¿Qué le falta para habitarse con más paz… sin tener que esconderse?”

Preguntas que te pueden ayudar en una conversación con tus hijos o con tus alumnos:

“Cuando te sientes ‘tú de verdad’, ¿en qué momentos pasa? “Si tuvieras que describirte sin usar ninguna etiqueta, ¿qué dirías? “¿Qué valores son tuyos de verdad (aunque a otros no les gusten)?” “¿Qué cosas te dan orgullo de ti, aunque sean pequeñas?” “¿En qué lugares o con qué personas sientes que encajas sin tener que actuar?” “Si pudieras pedir algo sin que te juzguen, ¿qué necesitarías de mí ahora mismo?”

Si este tema te está removiendo —porque no sabes si minimizarlo, prohibirlo o acompañarlo—, puedo ayudarte a sostener conversaciones difíciles sin romper el vínculo que te une al adolescente/joven, a poner límites con calma y a fortalecer la identidad real de tu hijo/a (la que existe debajo de cualquier etiqueta).

Puedes contactarme por email o whatsapp, a través de mi web.

Gracias por estar aquí

Un abrazo

Arantxa

Comparte este artículo:

Únete a la comunidad: "serloquequierocrear"

y recibirás una inspiradora infografía con las

"5 claves de comunicación para un mayor bienestar en familia"

Otros artículos de interés

Únete a la comunidad: "serloquequierocrear"

y recibirás una inspiradora infografía con las

"5 claves de comunicación para un mayor bienestar en familia"