Emprender en menopausia con hijos adolescentes: la trilogía para leer con un té

menopausia y adolescencia

Hay un grupo de mujeres del que casi no se habla: las que estamos a las puertas o ya en la menopausia, con hijos adolescentes y, además, emprendiendo. ¡Trío de ases!

No solo educamos: lideramos.

No solo cuidamos: generamos ingresos.

No solo acompañamos a nuestros hijos adolescentes en transición: nosotras mismas estamos en transición.

Esto explica por qué nos sentimos a veces cerca y lejos de nuestros hijos a la vez, por qué hay días que la empresa va bien, pero tú estás agotada, y por qué te descubres más irritable, sin querer.

No es un fallo nuestro: son tres sistemas cambiando al mismo tiempo (cuerpo, familia y negocio). 🙂

Esta experiencia vital en la que nos encontramos mujeres en torno a los 50 años (algunas emprendiendo, algunas asumiendo cargos y puestos de gran responsabilidad, otras reinventándose desde la búsqueda de un propósito vital más acorde con lo que son) puede ser una tempestad descontrolada o bien una posibilidad de reconexión con nosotras y con nuestros hijos.

Este mes de septiembre, he tenido el placer de aportar mi experiencia como emprendedora, madre de adolescentes y mujer en menopausia, desde la perspectiva de mi profesión como Coach y Mentora Educativa, en la revista Mamagazine, de la mano de la fabulosa Elena Arribas como redactora del artículo.

En este artículo se recogen varias experiencias de mujeres que estamos y acompañamos a otras mujeres, que se encuentran en este momento vital.

Desde mi vivencia personal, con presencia y una mirada compasiva, esta etapa puede ser un momento de conexión y crecimiento para todos (nosotras y nuestros hijos), si priorizamos acercarnos y comprendernos.

Dos etapas sensibles que chocan… y tú en medio

  • Tu cuerpo entra en perimenopausia/menopausia: cambios hormonales, sueño alterado, bajones de energía, necesidad de redefinir identidad y propósito.
  • Tu hijo/a entra en adolescencia: busca autonomía, cuestiona límites, se aleja afectivamente para poder crecer (Siegel, 2013) y hacerse un adulto independiente y único.
  • Y tú estás intentando que el negocio facture, que la casa funcione y que la relación no se rompa.

Desde la psicología humanista (Rogers) esto se entiende muy bien: cuando una necesidad no atendida se mantiene, la persona se tensa. Puede ser que te esté ocurriendo, viviendo esta realidad, sin ser consciente de lo que supone, de desgaste, de reubicarte como mujer, persona y madre. ¿Te sientes así?

Emociones que aparecen (y lo que piden)

Frustración: “con todo lo que hago, ¿por qué llego justa?”

Nos pide: apoyo real, distribución de tareas en tu familia

Culpa: “trabajo mucho y estoy menos disponible”

Nos pide: permiso interno, revisar tus creencias de maternidad, que probablemente ahora quieras reformular

Irritabilidad (a veces por el cambio hormonal): “¿por qué me molesta tanto que no recoja?”

    Nos pide: descanso y autocuidado, no tanto «hacer» o «deber». Tus necesidades cambian, escucharte para entenderte mejor y priorizar aquellas que te generen mayor bienestar, te darán la energía que necesitas en este momento.

    Miedo a desconectarte de tu adolescente

      Nos pide: espacios de conversación cortos, seguros y frecuentes con él/ella. Los ratos en los que están en casa, accesibles, o bien las pocas actividades que compartís, son el momento para aprovechar para conectar desde el corazón, con interés auténtico por lo que están experimentando. Estar presentes y disponibles para ellos.

      Nostalgia: ya no es el niño de antes

        Nos pide: elaborar el duelo de la maternidad de crianza y entrar en la maternidad de acompañamiento. Un cambio de MIRADA necesario y a la vez que lleva tiempo y en ocasiones conlleva emociones de tristeza y miedo. Ha llegado el momento de confiar en la educación y crianza que han recibido y dejar que empiecen a caminar por su propio pie.

        Apartado especial: madres que emprenden y “lo hacen todo”

        Aquí está el punto ciego. Muchas mujeres emprenden desde la misma lógica de sacrificio con la que educan. Entonces el discurso interno es profundamente exigente y doloroso. Desde el miedo, desde querer controlar (lo que ya no se puede controlar) y desde la autoexigencia de darlo todo, cuando probablemente nadie te lo esté pidiendo:

        • “Como trabajo para mí, no me puedo quejar.”
        • “Como estoy en casa, debería poder con esto.”
        • “Mi proyecto es flexible, así que me adapto yo.”

        Eso te pone en una trampa de disponibilidad infinita: para clientes, para hijos, para pareja, para casa. Y la menopausia no negocia con la disponibilidad infinita.

        Desde el coaching ontológico, esto es una conversación identitaria que ya no te sirve. Funcionó en otra etapa, hoy te rompe. Algo dentro de ti te dice muy bajito que toca escucharte, atenderte, cuidarte y desde ahí construir relaciones y proyectos desde un nuevo lugar más amable hacia ti.

        ¿Qué podemos hacer diferente?

        Rediseñar tu declaración de éxito
        Pasar de “lo hago todo” a “hago lo esencial y lo demás lo sistematizo o delego”.

        • Es una declaración de autoridad sobre tu tiempo
        • No es egoísmo, es sostenibilidad de tu energía y de tu ser

        Conversaciones de «pedir ayuda y poner límites» en casa

        • “Necesito que te encargues tú de tu merienda.”
        • “Los jueves tengo sesión con un cliente, no puedo llevarte.”
        • “Si avisas con tiempo, lo organizo. Si no, no.”

        Nombrar tus límites enseña a tu adolescente autorregulación y respeto hacia sí mismo y hacia los demás

        Estructura mínima de energía
        Emprender + menopausia + adolescencia en casa = necesitas energía estable y no un desgaste continuo

        • Dormir (todo lo que puedas)
        • Movimiento físico 15-20’ diario
        • Un espacio tuyo de descarga (coach/terapia/amigas)
          Si no lo pones en la agenda, el negocio y la familia se lo comen.

        Dejar de competir con tu yo de 35
        Ese yo no tenía estos cambios hormonales ni un adolescente discutiendo cada norma. Compararte con ella es injusto y lleva a la frustración y el desánimo.

        Cómo sostener la conexión con tu adolescente

        No se trata de estar 3 horas hablando cada día. Se trata de mantener el puente abierto y disponible

        • Micro-rituales: 10 minutos al volver del insti, ir juntos al súper, ver un episodio de una serie compartida. La frecuencia vale más que la duración (Goleman, 1995).
        • Lenguaje descriptivo, no acusatorio: “Te veo más en tu cuarto”, “Noto que te molesta cuando te lo recuerdo”, y luego preguntar y sobre todo dejarle claro «estoy para lo que necesites».
        • Mostrar tu humanidad: “Yo también estoy en cambios, si un día estoy más irritable, dímelo.” Modelas vulnerabilidad adulta para cuando él/ella lo sea
        • Preguntas poderosas: “¿Qué necesitas de mí este curso?”, “¿Qué cosas hago que te alejan?”. Eso lo pone en modo autorreflexión y aprender a ponerle palabras a lo que siente y experimenta.

        ¿Por qué cuidarte no es opcional?

        Porque si no te cuidas, la irritabilidad sube y ¿sobre quién cae? Sobre el más disponible: tu hijo. Si tú estás desbordada, te cuesta ofrecerle unas condiciones de aceptación, escucha y coherencia en el mensaje que quieres transmitirle, por lo que el puente con el/la adolescente se hace más frágil.

        ¡Cuidarte es cuidar la relación!

        ¿Qué te parecería un Taller dirigido a nosotras, donde compartir, crecer juntas y adquirir recursos para el día a día que mejoren el bienestar personal y la conexión en casa?

        Estoy diseñando un taller en formato online para mujeres en este momento vital, todavía no sé si puntual o quizás pueda tener cierta frecuencia, en función de las necesidades de las participantes. ¿Te unirías? Desde el coaching familiar y ontológico en el que estoy formada, sería un espacio seguro donde acompañarnos, compartir, aprender y crecer juntas.

        Voy dándole forma, en breve lanzo la propuesta. Sí, te da sentido, no dudes en comentármelo y te tengo en cuenta.

        Un abrazo amoroso

        Arantxa

        Sugerencias de algunos libros, por si te apetece profundizar un poco más:

        • Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional.
        • Rogers, C. (1961). El proceso de convertirse en persona.
        • Siegel, D. (2013). Brainstorm: The Power and Purpose of the Teenage Brain.
        • Echeverría, R. (1994). Ontología del lenguaje.
        • North American Menopause Society (2023). Position Statement on Menopause Management.

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